dijous, 3 de juny del 2010

¿Todos con la roja?

Es triste, que en los tiempos que corren podamos distinguir entre dos Españas; la España que conocemos hundida en una profunda crisis y la España que parece ser la importante, la que capta todas las miradas, la España que logra que la verdadera desaparezca, una falsa España de masas… la del fútbol.

Cada jugador - y no precisamente “mileurista”- de la selección del país de los fanáticos se embolsará unos 600.000 euros - el típico sueldo de una persona de a pie - en caso de conseguir meter un trozo de cuero lleno de aire de forma esférica dentro de una red sujetada con palos o también llamado ganar un Mundial.

En un país donde, quitando aquellos que por mérito o sin él (generalmente es sin él) consiguen una vida lujosa (incluidos los jugadores de “nuestra” selección) la mayor parte de personas normales se ven obligadas a recortar muchísimas cosas de primera necesidad y pasar noches en vela preguntándose cómo van a llegar, ya no a fin de mes, sino ¡al final de la semana!; en un Estado donde el pueblo alza la voz por esta corrupción política y financiera, donde el paro cada vez es mayor y los precios más altos; en un país donde el número de parados supera los 4 millones (y aumentando) todavía son capaces de engatusarnos y movilizar masas para que se haga caso omiso a todos estos problemas sociales y se concentren en apoyar a 23 personajes que como mínimo recibirán un suelo de nada menos que 13.800.000 euros.

Estos por supuesto qué van a decir al respecto, no van a renunciar a tal desmesurada cantidad de dinero por ninguna causa social, ni mucho menos, ni jugarán rebajando su salario simplemente por el gusto de representar a su país no, ellos además de una imagen son también personas que necesitan arreglarse el pelo una vez a la semana, qué aberración sería pensar en rebajarles el sueldo.

Pero lo mejor no llegará hasta el ansiado 11 de julio donde si estos líderes ganan el preciado Mundial de Sudáfrica podremos contemplar un grato espectáculo; ver como más de 4 millones de parados saltan gritan y lloran eufóricos por la victoria de su equipo, de su país de aquellos 23 prototipos millonarios que nos representan.

Así que ya sabéis, si nuestro equipo gana, lloraremos, bailaremos, beberemos y seremos los más felices durante unas horas, pero ¿después? Volveremos a la cruda realidad, a la España verdadera que se hunde en la miseria. Pero bueno siempre podemos pensar que una persona que ni conocemos ni conoceremos nunca está disfrutando de sus millones en una bonita mansión con vistas al mar.

A.M.